María José Guzmán, de la Iglesia Pentecostal de la calle Chaco, aclaro que los jóvenes que venden pan casero y otros comestibles están bajo su responsabilidad.
María José contó que son chicos que están saliendo de adicciones y trabajan duramente para preparar lo que luego salen a vender.
Pidió que la gente los ayude y no desconfíen de ellos, pues ella y la gente de la iglesia respondes por los jóvenes
Esta aclaración surge por preguntas de algunos vecinos que al ver caras desconocidas tenían cierto temor